III Laboratorio Redes por el clima San Cristóbal
La emergencia climática se vive en lo cotidiano: en la factura de la luz y en el patio del colegio al mediodía. Desde ahí, desde lo concreto, hemos construido el III Laboratorio Redes por el Clima en San Cristóbal de los Ángeles, en Villaverde (Madrid).
En Redes por el Clima seguimos creyendo que las respuestas al cambio climático se construyen en comunidad. Por eso habilitamos espacios de encuentro sensibles y autónomos, donde la ciudadanía elabora nuevas narrativas desde sus propios saberes y donde las acciones comunitarias se fortalecen para impulsar la movilización por la justicia climática.
En esta tercera edición hemos acompañado procesos que van del arte a la energía, de la infancia a la juventud y de la calle a los jardines: una comunidad energética en construcción, una Asamblea de la Infancia que aprende a «tomar el sol», nuevas historias del universo de cómic ¡No da igual!, los jardines vecinales que devuelven la vida a los espacios interbloque y las Acciones Globales Ciudadanas que celebran el Amor de Barrio. Todo ello de la mano de la Mesa Comunitaria de San Cristóbal y de las entidades, colectivos y vecinas que hacen del barrio un lugar vivo.
Asamblea de la infancia: «Instrucciones para tomar el sol»
La Asamblea de la Infancia continúa su recorrido con las niñas y los niños del Espacio Infantil Multicultural (EIM). Este espacio de reflexión, juego y convivencia sigue explorando un lenguaje común para hablar del clima, de los bienes comunes del barrio y de lo que necesitamos para afrontar la crisis ecosocial.
En esta edición, la Asamblea ha dado un paso más y se ha puesto detrás de la cámara. El resultado es «Instrucciones para tomar el sol», una pieza de animación en stop motion creada con plastilina, cartulina y dibujos hechos a mano. En ella, el sol, los árboles, los pájaros, las casas y los parques del barrio cuentan cómo se vive el calor desde la mirada infantil.
La pieza se completa con una serie de reels protagonizados por una niña, un gorrión, un pino y un tobogán. Cada personaje muestra cómo le afecta el calor y qué le ayuda a sobrellevarlo: la sombra de los árboles, un vaso de agua, un helado o un rincón fresco en el parque. Pequeñas historias que, con humor y ternura, recuerdan que la adaptación al cambio climático también necesita árboles, sombra, agua y espacios públicos pensados para la infancia.
La voz propia de la infancia del barrio también resonó en el escenario de «Este patio es un mundo; Compromiso con el Clímax», celebrado el 4 de julio en el CEIP Navas de Tolosa. Allí, las niñas y los niños del EIM leyeron su manifiesto contra el cambio climático, con una frase que todavía resuena en el patio: «No queremos sudar más, queremos soñar más».
¡No da igual!
Detrás de ¡No da igual! hay un grupo de adolescentes y jóvenes de San Cristóbal que encontró en el dibujo su propio lenguaje. Este colectivo autogestionado, formado por siete integrantes, se reúne dos días por semana en el espacio de encuentro que gestiona el Plan Integral de Convivencia (PIC). Allí el manga es mucho más que una afición: es un lugar para pensar junto a amigas y amigos cómo les afecta la crisis ecosocial y cómo buscar soluciones a partir del desarrollo de personajes propios. Para algunos es ocio; para otros, la semilla de un futuro profesional.
Primer capítulo: Amor de Barrio
El grupo llegó a los laboratorios Redes por el Clima en 2023. Aquel año, en el taller de serigrafía acompañado por Amazink Print Studio, diseñó y estampó piezas que celebraban la vida en San Cristóbal: sus habitantes, sus espacios naturales, su organización comunitaria y su lucha contra el cambio climático. De ese proceso nació «Amor de Barrio», el lema y la imagen del cartel de la Acción Global Ciudadana, que desde entonces acompaña la gran fiesta del barrio y su apuesta por revertir los tópicos que pesan sobre él.
Segundo capítulo: El Renacimiento de SanCris
En 2024, el grupo volvió al Centro Cultural de San Cristóbal de los Ángeles con un reto mayor. Durante más de cuatro meses, junto al ilustrador Daniel Tornero, sus integrantes reflexionaron, jugaron, pintaron y conversaron sobre estilos, técnicas y propuestas gráficas, y debatieron sobre comunicación, cambio climático y el papel de las artes visuales frente a la emergencia climática. La sala se convirtió en un espejo del barrio, con las paredes cubiertas de bocetos y planos de San Cristóbal.
El resultado fue ¡No da igual! El Renacimiento de SanCris, un cómic que cuenta la historia de un grupo de adolescentes y jóvenes que se suman a la lucha de la Naturaleza contra el antropoceno, el enemigo que encarna todo aquello que está llevando al planeta al límite. Cada integrante aportó su propia historia y su estilo gráfico. Como explicó Bilal, integrante del colectivo, en la presentación:
«Cada integrante del grupo hizo una propuesta de cómo sumarse en la lucha de la Naturaleza contra el antropoceno. En otras palabras, cada uno de nosotros creó mini historias inspiradas en todo lo que habíamos conversado y desde nuestras motivaciones, experiencia y estilo gráfico creamos ¡No da igual!».
El título responde a una frase muy repetida: «da igual» o «me da igual». Frente a esa pasividad, el grupo invita a la ciudadanía y a las instituciones a pasar a la acción en defensa de la causa común, porque todas y todos podemos sumarnos desde nuestros saberes. El cómic se presentó y firmó en la noche de «Este patio es un mundo; Compromiso con el Clímax», en el patio del CEIP Navas de Tolosa, donde los superhéroes del barrio demostraron que a ellos el futuro no les da igual.
Tercer capítulo: San Cristóbal 2037
En este III Laboratorio, de nuevo con Daniel Tornero, el grupo ha dado un salto en el tiempo para imaginar qué fue de sus protagonistas. La historia continúa en 2037: tras aquella batalla contra el antropoceno, que se cobró la vida de Bilal, el líder del grupo en la ficción, cada cual siguió su camino. Ya adultos, han convertido aquella experiencia en vocación y compromiso:
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«Cambiar la moda» cuenta la historia de Sinji, que transforma su poder telequinético en una herramienta creativa: con desechos fabrica un tejido ecológico, biodegradable e irrompible, y funda en San Cristóbal una marca de moda sostenible que genera empleo para su vecindad. Cada prenda es un acto de resistencia frente a un mundo que insiste en desechar lo que todavía tiene valor, y cada puntada, una forma de tejer la defensa del barrio.
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«Alas biónicas» sigue a Arantxa, que convierte su fascinación infantil por los pájaros del barrio en vocación científica. Tras estudiar Biología en el extranjero, y con el apoyo de Sinji y Safa, desarrolla un proyecto que da a los humanos la capacidad de volar para ayudar a preservar especies en peligro. Una historia que, además, muestra con naturalidad el vitíligo de su protagonista como fuente de inspiración. Desde sus laboratorios, Arantxa detecta señales inquietantes —aves migratorias desorientadas, patrones biológicos alterados— que anuncian el regreso del antropoceno.
La conclusión de estas nuevas entregas es también una llamada: la próxima batalla no puede ser solo científica ni de unas pocas personas. Es el momento de demostrar el espíritu cimarrón de una ciudadanía que todavía resiste.
Una historia que sigue creciendo
En tres años, el grupo de dibujo ha pasado de diseñar el cartel de la fiesta del barrio a construir su propio universo narrativo. ¡No da igual! es hoy un proyecto colectivo que imagina un San Cristóbal desde el que se cambia el mundo y que pone en el centro la Naturaleza, el Amor de Barrio y la lucha contra el cambio climático. Para Redes por el Clima es un ejemplo de lo que defendemos: generar nuevas narrativas desde los saberes, los lenguajes y los sueños de quienes habitan el territorio.
San Cristóbal Street Culture – Peri/ Terra
«Piensa global, actúa local». Ese es el llamado que San Cristóbal Street Culture (SCSC) lanza desde la pista de baile. Detrás de este colectivo autogestionado de danza urbana hay un grupo de jóvenes del barrio, en su mayoría afrodescendientes, que combina dancehall, afrodance, salsachoke, mangulina y otros ritmos de raíz africana, caribeña y latinoamericana para reivindicar los sonidos y los bailes de las comunidades negras y construir, desde el cuerpo, nuevos relatos frente a la crisis climática y el racismo.
Los orígenes de una crew
SCSC nació en 2019, cuando seis chicas del barrio decidieron organizarse en torno al baile. Desde el principio, la danza fue para ellas algo más que una afición: un punto de encuentro, organización y expresión para la juventud de San Cristóbal y una manera de desmontar estereotipos subiendo al escenario propuestas creadas por la propia comunidad. En 2021 ya trabajaban con el programa Ciudad Bailar de Intermediae Matadero en «Deslizar la ciudad», un proceso de creación en torno a las vivencias, los deseos y las luchas de las adolescentes que bailan en entornos no académicos.
Primer paso: ampliar los ritmos
En el II Laboratorio Redes por el Clima, con el acompañamiento de Galina Rodríguez, SCSC amplió su repertorio con los sonidos y bailes urbanos del Pacífico colombiano. El objetivo era hacer del arte un vehículo de participación y autonomía para la comunidad, capaz de llegar a los espacios donde se toman decisiones sobre los temas que nos afectan, y visibilizar la lucha antirracista del pueblo negro como parte de las soluciones al cambio climático.
Segundo paso: Peri/terra en La Casa Encendida
En 2024, La Casa Encendida se puso en contacto con Redes por el Clima para llevar a la quinta edición de su ciclo «Salvajes, silvestres y espontáneas» una propuesta artística de SCSC que reinterpretara desde el baile la flora de los márgenes. Nuestra tarea fue trasladar al colectivo ese ejercicio de experimentación: mirar la vegetación espontánea que crece en los bordes de la ciudad y encontrar en ella un espejo de la propia periferia.
Tras meses de diálogo y ensayos, SCSC estrenó Peri/terra en «Salvajes en la Terraza», la jornada más artística del ciclo. La pieza, en la que se mezclan movimientos, sonidos y ritmos afros del mundo, resignifica el concepto de sur y de periferia, con sus enlaces, conexiones y flujos. El intercambio cultural, la migración y los contrastes son su eje, y su mirada se detiene en los impactos climáticos que obligan a tantas comunidades a migrar. Como las plantas silvestres que brotan donde nadie las ha sembrado, el baile de SCSC reivindica su lugar en los márgenes y su capacidad para transformarlos.
Peri/terra fue posible gracias al acompañamiento de Galina Rodríguez y Astrych Toka y a la alianza con el Programa de Intervención Comunitaria (PIC), que permiten que propuestas como esta salgan del barrio y lleguen a espacios culturales y de movilización dentro y fuera de Villaverde.
Tercer paso: saltar la curva
En este III Laboratorio, SCSC volvió a casa para bailar ante su barrio. En la noche de «Este patio es un mundo; Compromiso con el Clímax», el 4 de julio en el patio del CEIP Navas de Tolosa, las jóvenes de SCSC llevaron al escenario el dancehall y otras danzas urbanas como nuevas narrativas contra el cambio climático. Durante su actuación, la curva ascendente de las temperaturas se transformó en una comba sobre la que saltaba el público: una imagen para recordar que la energía colectiva es capaz de cambiar hasta las tendencias más devastadoras.
Del barrio a La Casa Encendida y de vuelta al patio del colegio, el recorrido de SCSC demuestra que el baile también es acción climática. Para Redes por el Clima, su trabajo es un ejemplo de lo que significa incorporar a la agenda del movimiento climático otras cosmovisiones, saberes y experiencias, y poner en el centro las prácticas y los sueños de libertad de quienes habitan la periferia.
Jardines vecinales: sacar del limbo los espacios interbloque
San Cristóbal de los Ángeles se construyó a finales de los años cincuenta sobre un antiguo tejar. Su diseño, con bloques de viviendas separados por espacios libres, pensaba en la escala humana y en el peatón. Con el tiempo, muchos de esos espacios interbloque han quedado olvidados: un archipiélago de no lugares que se mueve en un limbo entre las competencias municipales y el cuidado vecinal.
Lejos de verlos como un problema, en Redes por el Clima los entendemos como una oportunidad. Inspirándonos en «El Tercer Paisaje» de Gilles Clément, que reivindica el valor de los espacios olvidados como refugios de biodiversidad, acompañamos junto a ZASS (Zonas Amarillas Sensibles Sostenibles) y el colectivo de arquitectura Madrid Borde Sur la recuperación de uno de ellos, situado frente a la asociación Educación, Cultura y Solidaridad (ECYS).
Las condiciones de partida no auguraban un futuro muy verde: suelo compacto y empobrecido, sin materia orgánica ni riego. Tras casi dos años de enriquecimiento del suelo, talleres de diseño colectivo, siembras, plantaciones y cuidados vecinales, aquel no lugar se convirtió en el «Jardín en Movimiento». Su plantación colectiva, el 27 de noviembre de 2022, fue el primer paso de un proceso que ha permitido experimentar con especies silvestres y de bajo mantenimiento, capaces de adaptarse al clima del barrio y de dar sombra, color y vida a la calle.
El 27 de mayo de 2025, Cinesia acogió la presentación del libro «Jardín en Movimiento, laboratorio de especies interbloque», que recoge todo el proceso. La publicación, impulsada por Madrid Borde Sur, Ciudad Huerto, Cinesia y la Asociación Vecinal La Unidad de San Cristóbal en el marco del proyecto ZASS, con financiación de la Fundación Montemadrid, deja una herramienta para replicar la experiencia en otros interbloques del barrio.
Los jardines vecinales conectan con otra de nuestras apuestas: la Operación Botijo, con la que, junto a Komons y la Asociación Vecinal La Unidad, mostramos mediante fotografía térmica cómo arboledas, toldos y fuentes amortiguan el calor y compartimos soluciones populares y de bajo coste para refrescar viviendas y espacios comunes. Árboles, plantas silvestres y sombra son también infraestructura climática para un barrio que necesita refugios frente al calor.
Una comunidad energética en San Cristóbal
Durante los años que llevamos trabajando en San Cristóbal hemos comprobado que la energía es la cuestión climática que más interpela a la población. Pagar las facturas, mantener una temperatura adecuada en casa o disponer de una vivienda confortable son preocupaciones concretas desde las que construir respuestas compartidas.
De ahí nace la propuesta de impulsar una comunidad energética en el barrio, que parte de una iniciativa largamente pensada por la Parroquia Nuestra Señora de los Desamparados: instalar paneles fotovoltaicos en su cubierta para producir energía limpia y aliviar la pobreza energética de las familias de su entorno. La parroquia está inmersa, además, en la mejora estructural del templo y sus edificios a través del proyecto Fuente de Luz.
Las comunidades energéticas son entidades en las que pueden participar personas, entidades públicas y privadas y pequeños negocios, que se agrupan en torno a proyectos de energías renovables o eficiencia energética para obtener beneficios económicos, ambientales y sociales. Para San Cristóbal significan algo más que compartir electricidad: son una oportunidad para estrechar lazos, aprender juntas y reivindicar el derecho a una energía limpia y suficiente para vivir dignamente.
El proyecto plantea que la energía producida en la cubierta de la parroquia abastezca a sus propias dependencias y a viviendas, comercios y entidades situadas en un radio de dos kilómetros. Según las estimaciones del dossier del proyecto, una instalación de 100 kWp con baterías podría generar en torno a 137.800 kWh de energía limpia y permitir a las personas socias ahorrar una media del 40 % en su factura eléctrica, con una vida útil de al menos 25 años. Cada participante aportaría un capital proporcional a la potencia asignada según su consumo, y la solicitud de ayudas públicas permitiría reducir de forma notable esa aportación inicial.
Nuestra prioridad es que nadie quede fuera por su capacidad económica. Por eso trabajamos para incorporar mecanismos de solidaridad y apoyo que hagan posible la participación de los hogares en situación de vulnerabilidad.
La comunidad energética la impulsan, junto a la parroquia y Redes por el Clima, La Corriente, cooperativa madrileña de comercialización de energía 100 % renovable; Democratic Society (DemSoc), asociación internacional que trabaja por una democracia participativa; y el Servicio de Apoyo y Acompañamiento a Comunidades Vecinales en Escalera del distrito de Villaverde.
Como parte del laboratorio hemos elaborado también una guía de medidas de ahorro energético para el hogar, con consejos prácticos sobre climatización, agua, iluminación y electrodomésticos. Aislar, sellar rendijas con burletes, ventilar a las horas adecuadas o aprovechar el enfriamiento evaporativo son gestos sencillos que mejoran el confort y reducen el consumo. Porque producir energía renovable es solo una parte del camino: también necesitamos viviendas que no la desperdicien.