I Laboratorio Butarque

Butarque, en el distrito de Villaverde, es un barrio que mira al río Manzanares y que guarda bajo sus calles una historia mucho más larga de lo que parece: arroyos y manantiales desaparecidos, antiguas huertas, caminos históricos, fábricas, el primer ferrocarril madrileño y la memoria de las vecinas que lo levantaron y lo siguen reivindicando.

En Redes por el Clima creemos que conocer el territorio es una forma de cuidarlo. Por eso, desde nuestra participación en la Mesa Comunitaria de Butarque, nos sumamos a partir del curso 2024/2025 a la estrategia «Habitar Butarque»: un trabajo colectivo para conocer, reconocer, aprovechar y reivindicar los espacios naturales y urbanos del barrio, su historia y sus posibilidades, y construir un futuro común desde un sentimiento de identidad y pertenencia en positivo.

Este curso hemos acompañado tres procesos que comparten una misma idea: el barrio se defiende mejor cuando se conoce, se recuerda y se celebra.

 

Tierra solo hay una

Cambiar la ruta de siempre para llegar al colegio puede convertirse en una experiencia que nos conecte con el territorio de otra manera. Eso vivieron más de 21 estudiantes del CEIP El Greco durante el laboratorio «Tierra solo hay una».

El laboratorio buscaba visibilizar cómo afecta la contaminación a niñas y niños en determinados espacios públicos de Butarque. A través de jornadas lúdico-pedagógicas, el grupo utilizó la fotografía termográfica y realizó mediciones de contaminación en puntos estratégicos del barrio, elegidos por las propias niñas y niños: zonas residenciales, el Parque Lineal del Manzanares y áreas de tráfico intenso como la M-40.

Fueron ellas y ellos quienes bautizaron este espacio de cocreación como «Tierra solo hay una». Como resultado, llevaron sus propuestas sobre medio ambiente y cambio climático al Pleno Distrital de Infancia y Adolescencia, ante la Junta Municipal de Villaverde, el 7 de mayo de 2025.

El laboratorio fue posible gracias a la alianza entre el Programa de Participación de la Infancia y la Adolescencia de la Ciudad de Madrid (COPIA) y el CEIP El Greco. Con él, Redes por el Clima reafirma su compromiso de apoyar el proyecto político de la comunidad allí donde está presente, poniendo el territorio en el centro para admirarlo, disfrutarlo y protegerlo

Butarque deja huella

Una de las iniciativas que más satisfacción nos ha dado es «Butarque deja huella», una línea del tiempo que reúne la historia del barrio y la convierte en una experiencia compartida. Diseñada por el artista Daniel Tornero, ha tomado la forma de un puzle que invita a interactuar, descubrir y seguir construyendo colectivamente la memoria del territorio.

Para darle forma realizamos un mapeo colaborativo de hitos y cambios del barrio junto a las vecinas del Centro Municipal de Mayores La Platanera y las asociaciones vecinales Los Rosales y AVIB. A sus recuerdos sumamos la investigación en documentación histórica y la colaboración del proyecto «Paleo en el barrio», del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC).

Las piezas recorren la toponimia, los yacimientos paleontológicos y arqueológicos, los caminos históricos y las vías pecuarias, el trazado de arroyos y manantiales desaparecidos, las antiguas huertas y el canal del Manzanares, una ruta navegable inacabada que aspiraba a conectar Madrid con el Tajo y, desde allí, con el Atlántico. Aparecen también las fábricas que marcaron el paisaje industrial, el primer ferrocarril madrileño y las trincheras de la Guerra Civil.

Al llegar a la posguerra, la memoria viva de las vecinas toma el protagonismo. Sus relatos nos acercan a la construcción de la zona norte del barrio en los años cincuenta, a la llegada de familias del sur de España y a una organización vecinal que peleó por infraestructuras y servicios públicos. Escuchar a distintas generaciones nos ha revelado cuánto se parecen sus reivindicaciones y cuánto se prolongan las esperas ante la Administración. Entonces, como ahora, la respuesta pasa por hacer piña.

«Butarque deja huella» tiene un doble sentido: nos invita a reconocer las señales del pasado que permanecen en el territorio y nos recuerda que quienes hoy habitamos el barrio también dejamos la nuestra. Por eso el puzle no es una historia cerrada, sino una herramienta para seguir preguntando, escuchando y compartiendo.

 

  

 

Una jornada para celebrar el barrio

El 6 de junio, el nuevo parque situado junto al CEIP El Greco se llenó de vida con el encuentro comunitario «Butarque deja huella», promovido por la mesa comunitaria. Vecinas y vecinos de todas las edades compartieron una tarde para disfrutar del espacio público y descubrir la historia del lugar donde viven.

La exposición de la línea del tiempo fue la actividad que más interés despertó. A su alrededor, el artista local El Galgo Flaco dinamizó el diseño colaborativo de un mural para las gradas de la cancha del parque, que representará la relación entre el barrio y el río y su biodiversidad. La valla del huerto, antes oculta tras un aparcamiento y hoy telón de fondo del nuevo anfiteatro, lució un letrero tejido con hilos de colores que reivindica su papel como refugio climático comunitario.

La Unidad Distrital de Colaboración organizó una yincana para reconocer las especies vegetales del parque, autóctonas, resistentes a la sequía y de bajo mantenimiento, y la exposición «Villaverde fósil, el pasado bajo tus pies», de «Paleo en el barrio», nos abrió una ventana a la historia más remota del territorio. OMC, la radio comunitaria del distrito, acompañó la jornada con un programa en directo, una mesa redonda sobre las huellas de Butarque y la música para la actuación final de las vecinas de La Platanera.

Kike Carbajal

Un barrio que mira al río

Butarque es un barrio de ribera. Su historia está escrita en el agua que corría por sus arroyos y en el Manzanares que lo abraza. Por eso este trabajo dialoga con nuestra apuesta por la Declaración de los Derechos del Río Manzanares y su Cuenca: reconocernos en una vereda, en el trazado de un arroyo o en una lucha vecinal fortalece el orgullo de barrio y nos da fuerza para defender el entorno frente a los efectos del cambio climático.

Seguiremos acompañando a la comunidad de Butarque para que la huella que dejemos sea la de un barrio que conoce su historia, cuida su territorio y decide su futuro.